domingo, 15 de junio de 2008

YO SOY


Hoy estaba viendo una historia de dibujos animados con mis nietas. Trataba de una tortuga que tenía picazón, se rascaba, se frotaba en las rocas, pero no podía aliviarse, era por dentro. Así que decidió buscar un pequeño palo, lo introdujo dentro de su caparazón y pudo al fin rascarse. Pero cuando quiso sacar el palo, este se le trabó y en su lucha por sacarlo se fue rodando hasta una profunda y estrecha grieta hasta que unos centímetros antes de llegar al suelo, se quedó atorada entre las rocas. Como quedó de cabeza , fue más fácil que el palo se destrabara y con él, pudo alcanzar el suelo y enderezarse, así siguió la historia en que cada cosa aparentemente mala que le sucedía le ayudaba para bien.
La palabra de Dios dice:” Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes le ama” Romanos 8:28
Esto para nuestra alma es difícil de entender. Cuando estamos pasando por dificultades, cuando sentimos que ya no podemos más, es difícil aceptar que es para bien.
Recuerdo cuando mis hijos y sobrinos eran niños. A una de mis sobrinas le dijeron que tenían que hacerle una pequeña operación en el párpado. Yo ya no estuve tranquila, pensando en que podrían ponerle anestesia general, eso me asustaba mucho. En esos días salimos de paseo a la costa y estando en un balneario, mi hija, que tenía como 10 años, se sintió mal, tenía un fuerte dolor abdominal. Mi esposo pensó que era algo pasajero, quería que estuviera contenta y disfrutara del viaje, pero yo veía que cada momento estaba peor. Le decía que volviéramos pero el no quería. Al fin se convenció que era serio. El lugar donde estábamos era en una hondonada, teníamos que caminar mucho hacia arriba para salir. La llevamos al hospital de lugar, donde por ser domingo había poco personal disponible. Unos jóvenes practicantes luego de examinarla nos dijeron que era apendicitis. No podíamos dejarla ahí y era urgente que la atendieran. Mi esposo, que ahora estaba realmente apenado, dispuso que la llevaríamos a la capital, donde su pediatra. Al examinarla, confirmó el diagnóstico, era urgente una operación. La noticia fue terrible para mi, yo que temía por la sencilla operación de mi sobrina (que al final no le hicieron) y ahora era mi hija la que estaba en esa situación. A mitad de la operación el pediatra mandó llamar a mi esposo. En ese momento no supe lo que hablaron pero luego me enteré que le había informado que la niña estaba grave, el apéndice se le había roto. Sin saber la gravedad de la situación, yo me puse de rodillas en la sala de espera del sanatorio, estuve clamando a Dios, no me importaba si me miraban raro por estar de rodillas ahí. Mi esposo que siempre me decía que el no creía en Dios, solo me miraba sin decir nada. Pasaron las horas y cuando terminó la operación, mi hija fue llevada a la sala de cuidados intensivos, ( en ese tiempo no sabía lo que significaba realmente, creía que era solo un lugar donde la iban a cuidar más), luego supe que era por que estaba muy grave. Me dejaron entrar a verla unos minutos, estaba llena de tubos y sondas. Toda la noche pasamos ahí, esperando. Mi esposo seguía mudo. Al otro día, gracias a Dios ella estuvo mejor y salió de esa sala.
Fue una experiencia muy angustiosa y aparentemente, no podía tener nada de bueno, pero muchos años después, un amigo suyo me contó que ese día, después de que el médico le informó la gravedad de nuestra hija, el se puso a hablar con ese Dios en quien no creía y desde entonces creyó.
A través de los años, mis dos hijos varones, cada uno en diferente tiempo, pasaron por lo mismo, sus apéndices se dañaron y tuvieron que ser operados de emergencia (entonces mi esposo ya no estaba). En cada ocasión la angustia y el temor llegaron a mi vida, en cada ocasión también, estuve de rodillas clamando a Dios. Cuando le tocó al mayor de mis dos hijos varones, en medio de lo angustiada que estaba, abrí la Biblia sin buscar ninguna lectura especialmente, solo la abrí y justo en esa página estaba lo que Dios quería decirme :
"En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro" . Eclesiastés 7:14
Esas palabras, hicieron que mi alama entrara en reposo.
Cada una de esas experiencias me dejó un mensaje nuevo y maravilloso del amor de Dios, de su cuidado, de su provisión.
Un día leyendo el pasaje donde Jesús caminó sobre el agua, algo que dijo, llamó mucho mi atención :
"Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.
Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.
Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.
Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: "¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!" Mateo 14:25-27
Ellos estaban asustados, temerosos, viendo las olas que podían hacer zozobrar la barca, pero en medio de todo eso era Dios mismo quien estaba.
Esa palabra es reconfortante. Saber que en medio de cualquier circunstancia de nuestra vida El es y tiene control sobre todo, a pesar de la turbación, del miedo, de cualquier sentimiento que experimentemos. El nos ama, y está ahí como lo ha prometido:
“He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." Amén. Mateo 28:20

14 comentarios:

FENIX dijo...

Asi es querida Liz, aun que es mucho muy dificil entenderlo, cuando estas recibiendo los embates de la vida, cuando estos te derriban una y otra vez...
pero al terminar la tempestad, te das cuenta que todo ello te ha hecho mas fuerte, te ha dado aprendizaje y en mi caso en particular, papá diós ha puesto seres excepcionales como tú en mi camino.

abrazos !!!

Lizeth dijo...

Fenix: se que tu lo has experimentado y que siempre Dios te ha sacado adelante y lo seguirà haciendo. Dios te bendiga.

Mónica Lima Quinto dijo...

Un amigo mio me dijo en una oportunidad que álguien le había dicho que no creía en Dios y le preguntó ¿En donde esta Dios cuando uno más lo necesita?, el le contestó: esta haciéndote compañía, Dios actúa de maneras que realmente no comprendemos, ya que si lo hiciéramos dejaría de ser FE.
Muy buenas tus historias, ojalá yo pudiera ser tan espiritual como tu.
Saludos,

Lizeth dijo...

Así es Mónica, Dios actùa de maneras que muchas veces para nosotros son incomprensibles pero al final son siempre para bien. Tu has dado testimonio de que es asì con todo lo que has tenido que pasar. Ahora tu puedes consolar y animar a otros con tu experiencia.
Dios te bendiga.

samantha dijo...

hola.oie.solo.pasaba.a
saludarte
tienes.un.muy.bonito
blog.y.muy.sincero
bueno.pues.si.me.gusto.mucho
espero.tu.comment.en.mi.blog.
adios

Angie Sandino dijo...

Gracias a ese Yo Soy, creo que he podido atravesar muchas llanuras con las que he topado en mi vida... Gracias Lizeth por siempre tener una hermosa anécdota que enlazar a La Palabra y compartirla con nosotros...

Un fuerte abrazo hasta tu valle!

Jóse dijo...

Dios es bueno.

Anónimo dijo...

Hna Mirian me ha dado mucho gusto leer esta historia y testimonio de la fidelidad de Dios, Siga adelante confiando en ese Dios todo poderoso que es el que cuida de los suyos y que cada dia su Santo ·Espíritu le llene de consolación y fortaleza pues así como la auxilió en aquella ocaciòn y lo ha hecho hasta ahora, lo seguirá haciendo para la Gloria de su nombre y `para bendicón suya y de su familia y también para quienes leemos su siempre interesante blog. Adelante hna. Mirian. Hno, Wuanerges

CHC dijo...

Amiga, he pasado por aca a dar gracias a Dios por tu vida. Recibi tu tarjeta tan linda. Dios te bendiga siempre y te de mucha paz.

Un abrazote.

elblogdejuanpablo dijo...

Claro que El siempre está... no es facil entenderlo cuando atravesamos los valles, pero es bueno saber que detrás de ese momento dificil seguro viene un consuelo o recompensa.

elblogdejuanpablo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lizeth dijo...

Samantha:gracias por tu visita y comentario. Estarè visitando tu blog.
Angie muy cierto, gracias a ese YO S0Y podemos seguir adelante a pesar de las adeversidades.
José: Amén
Hno. Wuanerges:gracias por todo.
Chachi: me alegra saber que recibiste la tarjeta, espero que estés mucho mejor.
Juan Pablo: así.

Dios bendiga abundantemente la vida de cada uno asì como ustes bendicen la mía con sus comentarios.

Mónica Lima Quinto dijo...

Hola Liz, pasaba para saludarte.
Que el Señor te bendiga

Lizeth dijo...

Gracias Mónica. Dios te bendiga a ti tambièn.